El autor del presente libro: PEDAGOGÍA EMOCIONAL, estado de ánimo en la escuela, lo ha escrito desde el enfoque de conocer a fondo la estructura y funcionamiento del cerebro humano, cómo funcionan las neuronas en cualquier tráfico ya sea convulso o de tranquilidad; en términos educativos: si el estudiante va a la escuela con o sin formación precaria afectivamente y, desde ahí, iniciar el proceso de formación del futuro ciudadano de un país. Contribuye, de esta manera, a la real formación integral del estudiante.

En años anteriores, a finales del siglo pasado, muy poco se conocía sobre cómo está estructurado y cómo funciona el cerebro del estudiante. Se educaba sin conocer el cerebro del niño y niña, muchacha y muchacho; se realizaba el trabajo de instrucción, transmisión de información; y el de Educación, formación en valores y sentimientos, sin conocer en qué condiciones llegaba a la escuela el cerebro del estudiante. Algunos de ellos llegaban con problemas que había afectado parte del área de su cerebro que, de hecho, iban a tener problemas para aprender información y para formarse en valores. Otros llegaban con inseguridades para manejar las emociones que estaban viviendo. Pedagogía emocional está escrito y reflexionado desde el ángulo de conocer el funcionamiento del cerebro humano y desde aquí, reformar no sólo la metodología a utilizar; sino también evaluar los programas curriculares a utilizar en la EBR. Hay quienes plantean restructurar las facultades de Educación en las universidades y los institutos superiores pedagógicos en la formación de formadores en base al conocimiento del cerebro del estudiante.

carátula de libro

A esta altura del tiempo, a más de un cuarto de años del presente siglo, recién se está priorizando, débilmente, la formación integral de estudiante con el manejo y control de las emociones. Desde tiempo atrás se ha dado importancia tan sólo a la instrucción; es decir, a la transmisión de información. Se ha trabajado en didáctica metodológica para ese fin, empero se ha olvidado en la formación afectiva teniendo en cuenta la estructura y funcionamiento del cerebro del estudiante. Éste aprendía para el momento, para salvar el castigo impuesto desde el modelo, educación memorística bancaria, pero ignoraba el aprendizaje que produzca placer. “El cerebro sólo aprende si hay emoción” dice Francisco Mora. No es una emoción que no pueda controlar el estudiante por diversos factores; sino, una que sepa manejar, produzca curiosidad, atención y aprendizaje con placer. Una emoción, a pesar de las irregularidades que pueda tener, bien manejada, podrá producir un buen aprendizaje.

Por ello, el autor, en el libro, plantea una Educación emocional, cuyo objetivo es enseñar al estudiante a que maneje sus emociones y éstas sirvan para el aprendizaje con placer. Porque alcanzar un aprendizaje con placer no se logra con emociones que desequilibran al estudiante; sino con unas controladas y, debidamente, gestionadas. Tomando las palabras de Goleman, plantea una “alfabetización emocional”; es decir, una formación integral donde no sólo se trabaje competencias para resolver ejercicios de Matemática o que comprenda implícita o explícitamente de lo que lee; sino que sepa manejar sus emociones, que son importantes en su vida, a través de una Educación Resiliente que, como habilidad, se viene utilizando en otros países en la formación de sus estudiantes.

Resiliencia, como entiende algunos, no es resistir a un problema emocional producto de un entorno vivido; sino revivir y convertir una emoción, no controlada, en belleza; por tanto, podrá aprender con placer y no con displacer. Educar con resiliencia es enseñar futuro al estudiante con optimismo y esperanza a pesar de las adversidades. La resiliencia permite ver en el estudiante, para aprender, una emoción gestionada, trabajada con curiosidad y atención; un profesor que utiliza esa emoción como camino para aprender, podrá ser un gran motivador y logrará alcanzar sus competencias.

La publicación sugiere que se viva un estado de ánimo en la escuela no de afuera hacia adentro, sino de dentro con dirección externa. Quiere decir que el estado de ánimo que vivas no depende de lo que suceda en tu entorno; sino cómo entiendas lo que sucede fuera de ti. Es decir, de ti depende el estado de ánimo que puedas tener en una interacción social fuera o dentro de la escuela. En otros términos, la emoción que vivas depende de cómo interpretes los hechos de tu alrededor. El entorno que hayas tenido o tienes es fundamental para manejar una emoción. “Solo puede ser aprendido aquello que genera una emoción, el trabajo de modelaje neuronal estaría reservado a la Educación a través de las emociones” dice Francisco Mora.